Comentarios

Estar disgustado sería el mecanismo de la especie humana para prevenir enfermedades infecciosas.


¿Cómo te sentirías compartiendo un cepillo de dientes con el cartero? ¿Qué hay de secarse las manos en una toalla con una mancha amarillenta? ¿O tocando las larvas pegajosas de insectos desconocidos?

Su respuesta probablemente será la misma que cualquiera: disgusto. ¿Pero por qué?

Según los investigadores de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, esta reacción puede ser común a toda la especie humana y desempeñar un papel clave en su evolución: el asco sería un mecanismo de protección contra la amenaza de enfermedades infecciosas. La idea fue presentada en un artículo publicado el 6 de enero en la revista británica. Actas B, editado por la Royal Society.

Para llegar a esta conclusión, los científicos probaron y confirmaron que las situaciones asociadas con el riesgo de transmisión de enfermedades, como compartir un cepillo con el cartero, se considerarían más desagradables que las aparentemente más seguras, como usar el cepillo de un cónyuge o De un hermano

El estudio se realizó entre 40,000 usuarios de Internet, quienes evaluaron una serie de imágenes publicadas en un sitio web por el grupo de medios británico BBC. Los voluntarios calificaron las fotos según una "escala de disgusto" del 1 al 5. Las reacciones confirmaron la hipótesis inicial: los participantes actuaron de acuerdo con la lógica de protección contra el riesgo de enfermedad.

Las imágenes que parecían fluidos corporales y fotos de heridas infectadas se consideraron, respectivamente, más desagradables que los fluidos azules (de naturaleza inusual) y las heridas asépticas, por ejemplo. "Observamos un patrón de respuesta universal: las personas sienten disgusto por protegerse de los objetos vivos y los seres que representan un riesgo para su salud y, por lo tanto, para la supervivencia de la especie", celebra Robert Anger, uno de los autores del estudio. Subraya el hecho de que las mujeres, "las más responsables de proteger a la generación más joven", se sienten más asqueadas que los hombres: "las mujeres consideraron que las siete imágenes asociadas con algún riesgo de enfermedad son más desagradables, lo que confirma el papel". evolución de ese sentimiento ".

El investigador también afirmó que el estudio contemplaba diferentes grupos culturales, porque se realizó a través de Internet. "Por mucho que la mayoría de las respuestas vinieron de Europa, tuvimos acceso desde 165 países diferentes".

Según él, el asco sería un comportamiento transmitido por la sociedad a las personas para evitar situaciones de riesgo. "Podemos enseñar a los niños a disgustar una cara o un moretón, por ejemplo, pero difícilmente podemos enseñarles a disgustarse con una flor", explica. "Los seres humanos estarían preparados para aprender ciertos comportamientos y predispuestos a rechazar otros".
Cuando se le preguntó acerca de las personas que están disgustadas por situaciones sin riesgos, como algún tipo de comida, por ejemplo, Anger explica que hay comportamientos fuertemente influenciados por experiencias previas. "Es posible que alguien esté disgustado con la miel", admite. "Pero este caso no se ajusta al modelo sugerido porque probablemente esté asociado con un trauma personal".

Adaptado de: Science Today Magazine - Julio Lobato (18/02/04)

Contenidos relacionados:

Reino Monera

Hongos del Reino